Palabra

“La casa se llenó de amor. Aureliano lo expresó en versos que no tenían principio ni fin. Los escribía en los ásperos pergaminos que le regalaba Melquíades, en las paredes del baño, en la piel de sus brazos, y en todos aparecía Remedios transfigurada: Remedios en el aire soporífero de las dos de la tarde, Remedios en la callada respiración de las rosas, Remedios en la clepsidra secreta de las polillas, Remedios en el vapor del pan al amanecer, Remedios en todas partes y Remedios para siempre.”

– Cien años de soledad (Fragmento)/ Gabriel García Márquez

“No digas nunca que has llegado; porque, en cualquier parte, no eres más que un viajero en tránsito.”

– Edmond Jàbes

Poema I

Me contaron que tenía que contar algo que ya he olvidado.

¿Quién fui, sino yo, cuando todos me vieron caer de espaldas?

Las historias son siempre las mismas

y lo único que queda son palabras.

Ellas, las opacas llenas de imágenes.

Ella, las puteadas en un bar detrás del centro por ser fatales

Ellas, las que amarraron a los tobillos porque “oh dios”

y mejor bebe el agua de las noches sin regreso.

Escribo porque cada tap-tap es reencontrar al mundo.

Por fin puedo decir: “A la chingada”

y conocer la forma

la formula

la luz

el día

tus sombras

mi sombra

El amor por el vino de las tardes que faltan

La expresión última del vacío

Papá diciéndome no sirves para nada

y yo diciéndome “Carajo, otra vez, de nuevo

Rasco la luz de la mañana entre mis ojos

Doy vuelta al circo y a la carnicería de los días.

A ustedes, jóvenes poetas

Pintarle dedo a la justicia

…yo no pertenezco a ninguna patria

Yo quise ser otro inútil vivesueños

Y me despojaron de la ternura

con la cruel realidad imaginada.

…Ya sólo quiero serme sincero…

Descubrir el secreto del mundo en un parque

mientras corro ante el sol de la tarde

Y un dinosaurio me dijo

todo siempre ha pertenecido al mismo tiempo.”

Y “Yo” era otra ilusión más dentro de lo monótono eterno.

Ni modo. Ni pedo. Ni nada…

Aquí hablo como la tierra

Aquí todos debiríamos haber cometido parricidio

Desatarnos por fin de nuestra carga pasada

Fundar sueños indestructibles

Hablar con la noche

Creer en el día

Respirar la mañana después de andar de juerga

en el barco dionisíaco de nuestros devenires

Quemar edificios

y a la nada

y al todo

…ahora sólo nos quedan las tiernas melodías de nunca

y un regreso inesperado a nuestras entrañas…

-A.(Alonso Ruiz, 1992)

Jesús Montoya »

perros-romanticos:

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Jesús Montoya (Tovar, Mérida, 1993). Estudiante de Letras mención Lengua y Literatura Hispanoamericanay Venezolana de la Universidad de Los Andes – Estado Mérida, Venezuela. Fue invitado por la Casa Nacional de Letras Andrés Bello a la octava edición del Festival Mundial de Poesía en la…

miss-catastrofes-naturales:

"Yo, yo me inundo la espalda de tintura de yodo, sufro, gimo, siento que no puedo tenerme en pie, vuelvo a cambiar, me siento, me acuesto, me levanto, estoy excitado, velo, duermo, temo el reposo, temo la fatiga, temo el ruido, temo el silencio, mis miembros se van, mis miembros regresan y permanezco así en una inestabilidad espantosa, despojado de mi mismo, despojado de la vida, desesperado de no poder salir de todo esto.

 

Antonin Artaud – El pesa-nervios

"Y entonces de repente una noche después de cenar, cuando paseaba por la fría y ventanosa oscuridad del patio, me sentí tremendamente deprimido y me tiré al suelo y grité: "¡Voy a morir!" porque no había nada más que hacer en la fría soledad de esta dura tierra inhóspita, y al momento la suave bendición de la iluminación fue como leche en mis parpados y me sentí confortado. Y me di cuenta que ésta era la verdad que Rosie conocía, y también todos los demás muertos, mi padre muerto y mi hermano muerto y los tíos y tías y primos muertos, la verdad que se realiza en los huesos del muerto y que está más allá del Árbol de Buda y de la Cruz de Jesús. Cree que el mundo es una flor etérea y vive. ¡Yo sabía esto! La luz de diamante estaba en mis ojos.

Mi gato maulló junto a la nevera, ansioso de ver qué maravilloso deleite contenía. Le di de comer.”

-Jack Kerouac/ Los Vagabundos del Dharma